domingo, 22 de diciembre de 2013

El bolso o la vida


El desembarco en España de Coach, la firma líder de accesorios de Estados Unidos, aviva la batalla por los complementos, el salvavidas de las marcas de lujo en tiempos de crisis.

Por dónde empiezan a vestirse muchas mujeres? ¿Con qué accesorios hacen caja las firmas de lujo más importantes del mundo? ¿Qué complemento trae de cabeza a cada vez más hombres? ¿Hacia dónde canalizan su talento los directores creativos de firmas superexclusivas en tiempos de crisis? Todas estas preguntas conducen inequívocamente a un artículo que ha alcanzado la categoría de imprescindible: el bolso ha pasado de ser uno más a lo más. Siempre fue una baza segura en la industria de la moda. Especialmente entre las mujeres. Pero desde hace tiempo es lo más 'in'. Mantiene una endiablada batalla con los zapatos por ganar espacio en todo tipo de roperos. No hay etiqueta, independientemente de su posición, que no cuente con su división dedicada a ellos.
Es uno de los artículos que mejor se está comportando en la recesión económica. Con el mercado europeo en horas bajas, los accesorios, junto a los perfumes, se han erigido en el salvavidas de muchas empresas: la única forma de evitar los números rojos. También en el salvoconducto de millones de clientas que se resisten a renunciar a las tendencias cuando no les alcanza para disfrutar de joyas caras y vestidos de precios desorbitados.
 
 
El desembarco de Coach en Madrid echa más picante al asunto. La firma neoyorquina líder de accesorios en Estados Unidos ha trazado un ambicioso plan de expansión en Europa, donde hasta hace bien poco era una completa desconocida. «Somos una marca de lujo alternativa a las firmas europeas más asequible en precio», matiza el presidente y consejero delegado, Lew Frankfort. Sus bolsos se venden en una franja entre los 200 euros de los 'clutch' hasta los 1.000 de su modelo más especial. El mercado europeo tiene mucho atractivo porque es el único de los grandes donde todavía no tiene un negocio importante. Coach acometió de forma tímida su penetración hace años en colaboración con Hackett mediante su implantación en grandes centros comerciales. Tras facturar más de 3.500 millones de euros el año pasado, ha maquinado ahora un plan a la carta para borrar su etiqueta genuinamente americana y transformarse en una compañía global.
En juego anda el bolso o la vida. Coach, cuyo logotipo reproduce una diligencia, pretende repetir el éxito de Japón, donde en un tiempo récord se ha convertido en la segunda marca del mercado, con una cuota de casi el 20%. Con 72 años a las espaldas, el paso del tiempo le sienta de maravilla. Las ventas en China experimentan incrementos de dobles dígitos. El gigante de la marroquinería busca nuevos horizontes para evitar que la competencia le coma terreno.
Peligro de masificación
A medio camino entre las firmas accesibles y de gran lujo, reorienta su actividad en busca de la exclusividad. Es lo que les pasa a las marcas 'cool' que arrasan en ventas. Cuando la masificación se impone al glamour, peligro. El objetivo es armonizar el desarrollo y ampliación de la cartera de clientes sin vulgarizar su imagen. Coach lo ha entendido perfectamente. Para ello, ha puesto patas arriba su organigrama directivo y de diseño. Sigue mimando a las famosas. Gwyneth Paltrow, Charlize Theron, Jessica Alba, Alessandra Ambrosio y Eva Longoria figuran entre su amplia legión de fieles. Stuart Vevers, el anterior cerebro de Loewe, capitaneará esta nueva etapa en calidad de director artístico ejecutivo. Tiene los objetivos muy claros: elevar la posición de la marca y reforzar la oferta de accesorios, con una amplísima gama de zapatos, carteras de piel, maletas, abrigos, perfumes, gafas de sol, relojes, pañuelos, joyería, fragancias... También tratará de consolidar su línea textil y elevar el precio de sus productos para competir en la liga del superlujo, con bolsos de más de 2.000 euros. Vevers sabe muy bien dónde se ha metido. Antes de modernizar Loewe trabajó en el departamento de accesorios de Bottega Veneta, Louis Vuitton y Givenchy, tres de las compañías más exquisitas en el cuidado de la piel. «Mi bagaje son los complementos», recalca. El creador británico siempre ha mostrado un enorme interés por trabajar en casas «con herencia. Toda marca con la que me he involucrado ha tenido un fuerte legado».
En principio, la estrategia a desarrollar en Coach no será muy diferente a la desempeñada en anteriores destinos. Conjugará la herencia recibida con referencias modernas y la cultura juvenil. Vevers dispondrá de un amplio archivo para revisar los códigos históricos de una casa eminentemente artesanal que comenzó fabricando guantes de béisbol y carteras a mediados de la II Guerra Mundial. Casi siempre con la mirada puesta en el hombre, hasta que en los años sesenta lanzó sus primeros bolsos femeninos, entre los que destacan sus icónicos 'Madison' y 'Legacy'.
La mayoría de los trabajadores de sus talleres llevan una media de 20 años y desempeñan una labor específica. «No es un oficio que se aprenda de un día para otro». Hay quien se dedica dar puntadas con hilos de seda, quien se encarga de cortar las piezas de cuero, hacer los herrajes... Es un trabajo meticuloso donde todavía se trabaja con antiguas máquinas de coser. Cada prototipo de bolso, hechos en piel de cocodrilo, serpiente o cerdo, puede llevar hasta 149 piezas y una semana de trabajo. El cierre 'turnlock' y las correas mosquetón forman parte de la quintaesencia de una empresa respetuosa con las tradiciones -mantiene su sede en el mismo 'loft' de Manhattan donde empezaron a trabajar sus primeros seis artesanos en 1941- y que cotiza en las bolsas de Nueva York y Hong Kong. Los nuevos tiempos obligan a cuidar todos los frentes y Coach quiere que las 'it girl' sigan paseando por Manhattan con bolsos con el logo del carruaje.
*  Luis Gómz Diarovasco.com
 
 
 

viernes, 6 de diciembre de 2013

La Riena Isabel II de Inglaterra también crea fetiches de la moda

Para muchos es un misterio, para otros, motivo de comentarios jocosos y de burlas; pero lo cierto es que la reina Isabel II de Inglaterra quizás sea la única mujer en el mundo que recibe visitas en su casa, ¡llevando su bolso colgado del brazo!

Esta costumbre ha dado lugar a conjeturas, y hasta en la teleserie Sex and the City, el personaje de Carrie Bradshaw se pregunta por qué la reina de Inglaterra lleva bolso cuando está en su casa y qué secretos guarda en él.
Los que la conocen afirman que Isabel nunca lleva su cartera colgada del hombro o en la mano (tipo sobre oclutch), sino nuy bien colocada en su brazo izquierdo. Esto lo hace para poder saludar y dar la mano con comodidad, y para tener sus dos manos libres y poder recibir los ramos de flores que le entregan. También se comenta que esa cartera -siempre de estilo muy clásico y tamaño más bien pequeño- es como su "cobija de seguridad" o security blanket, desde que era muy joven. 

Sobre su contenido, en varias ocasiones se ha publicado oficialmente que la Reina lleva en su bolso "un peine, un pañuelo de tela, un pequeño compacto de oro y un tubo de lápiz labial, además de llevar los domingos, cuando asiste a servicios religiosos, un billete doblado (aunque no sabemos de qué denominación) que discretamente deposita en la canasta de la colecta". Otros informes agregan que la Reina lleva "un par de guantes limpios", ya que dando la mano a cientos de personas se le ensucian con facilidad, y un par de gafas para leer. Pero ahora se comenta que la muy modernizada reina Isabel también lleva en el bolso su iPod y una pequeña cámara digital, y que guarda una foto de ella con su hijo favorito, el príncipe Andrés, tomada cuando este regresó de la guerra de las Malvinas, un paquete de sus mentas favoritas y varios caramelos para sus amados perritos corgies

El misterio del bolso de la reina

En Inglaterra, por ley, la Reina no necesita licencia de conducir (¡privilegio de ser la soberana del país!), por lo que no lleva documento de identidad alguno, lo que a veces, al visitar lugares de estricta seguridad -como ocurrió una vez en la Casa Blanca, en Washington DC- ha causado más que una confusión, pues nadie sabe qué hacer al llenar los requisitos de los controles de entrada en las computadoras.

Lo más simpático es que la Reina no solo recibe a sus invitados en el palacio de Buckingham con su cartera en el brazo, sino que camina por el mismo y va de despacho en despacho, o de salón en salón, ¡sin desprenderse de ella! En el palacio y en todas sus residencias oficiales, las mesas y escritorios que usa la Reina tienen unos ganchos especiales para que cuelgue su bolso.

Sin embargo, es muy gracioso enterarnos que el bolso real "habla", ya que Isabel II lo emplea para comunicarse con su staff de forma sutil y discreta. Por ejemplo, los que están invitados a cenar con ella, siempre son informados de que la comida terminará cinco minutos después de que la Reina coloque su bolso sobre la mesa, lo que indicará que se levantará de un momento a otro para abandonar la cena.

Otro "mensaje" ocurre cuando camina en actos públicos (los llamados walkabouts o paseos de la Reina) en medio de filas de sus súbditos a quienes ella saluda, les da la mano y ellos le comentan cosas o le dan flores, etc. La Reina solamente tiene que levantar el brazo y mostrar bien su bolso para indicarle a una de sus damas de compañía que desea seguir caminando y dejar de hablar con esa persona. En ese momento una de sus acompañantes se acerca y corta la conversación de una forma amable, pero firme, para que la Reina pueda continuar caminando entre las filas de personas que la esperan.

Si en medio de un banquete oficial la reina Isabel coloca su bolso en el piso es señal de que no está disfrutando la conversación de sus compañeros de mesa y que quiere irse pronto. Y si lleva el bolso suelto y juguetón, sin prestarle mucha atención, quiere indicar que la está pasando divinamente y que desea quedarse un rato más.

En cuanto a los bolsos, son fabricados By Appointment  -el título "Royal Warrant of Appointment" se les da a los proveedores reales- por la prestigiosa compañía Launer, de Londres. Ellos le proveen bolsos y artículos de cuero desde 1991, cuando la Reina visitó su fábrica y se quedó tan fascinada con el proceso de elaboración, que les dio el honor de hacerle sus famosos bolsos. Estos cuestan alrededor de 1.500 dólares como promedio, tienen todos un estilo parecido y muy clásico, y el mismo cierre dorado (símbolo que hace reconocer la marca), que es "firme, pero fácil de manejar por Su Majestad". Muchos son modelos exclusivos para ella, pero el modelo Diva igual que el Adagio (que la Reina comenzó a usar en 2001 -y lo tiene en negro y en colores, de cuero mate, charol y piel de reptil) ya son best sellers de la compañía y lo llevan otras famosas, lo mismo miembros de la Familia Real, que actrices como Helen Mirren, Judi Dench y Maggie Smith, y socialites como Jemima Goldsmith y Jerry Hall.
 * Fuente:  www.vanidades.com

domingo, 1 de diciembre de 2013

Un Museo del Bolso en Seul dentro de un edificio en forma de bolso

Sabíamos de su existencia, es más, estamos en contacto desde el Museo del Bolso de España para abordar posible adquisiciones de colecciones de nuestros bolsos por parte del Museo Simone de Seil, en Corea del Sur.


El Museo es una preciosidad de contenido, nada menos que la estructura formando un bolso de mano.
El nombre del edificio se llama "Bagstage" significa que el motivo de la facilidad es los bolsos. No sólo está la salón de exposiciones sino unas tiendas de hebra o las maletas; unos habitaciones para diseñadores en gratuito; unos talleres dónde los artesanos trabajan, etc. y todo ello con grandes zonas acristaladas que tiene una visión desde el exterior muy atractiva.
Échale un vistazo aquí...http://simonehandbagmuseum.co.kr/