domingo, 15 de julio de 2018

El bolso en el "Art Nouveau"

* Sigue nuestra Historia del Bolso en este blog

  Limosnera hecha en seda blanca con la imagen de una dama antigua y motivos florales(Museo del Bolso).
El Art Nouveau aparece al final del siglo XIX y su influencia llega hasta las primeras décadas del siglo XX; fue una estética del diseño y la arquitectura que influyó en casi todo el arte de la época, también de parte de la indumentaria; se caracterizaba por las formas redondeadas con influencias orientales; la aplicación del grafismo, el color, las formas planas.
 

  
La representación de la figura femenina tuvo su mejor momento con el art nouveau.


Cartera hecha en terciopelo de color rojo con bordados, a ambas caras, hechos con hilo de oro. Cantonera de solapa, forrada de metal dorado. Cierre de presión con mecanismo de enganche. Interior hecho de tejido forrado en colores rojo y azul(Museo del Bolso).


 Bolso bordado con microcristales de varios colores, formando adornos florales y destacando las rosas. Bastidor metálico de plata con grabados florales. Interior forrado en tejido color verde(Museo del Bolso).
El bolso en esos años también adquiriría un cierto aire diferenciador con los estilos neoclásicos de años anteriores.


Bolso bordado con microcristales en varios colores formando dibujos y líneas geométricas. Bastidor metálico labrado con incrustación de siete cristales verdes y cierre de presión(Museo del Bolso).
Los bordados formando líneas sinuosas, eran característicos de este movimiento.


Bolso limosnera bordada con microcristales en tonos, blanco, ocres y gris oscuro, formando bandas que alternan los diferentes colores de cristales. Lleva una puntilla perimetral por la que pasa un cordoncillo para cerrar el bolso. Borlón formado por microcristales grises(Museo del Bolso). 
 
Bordados florales con profusión de cristales de colores y grandes bastidores de plata. Muchos de estos bolsos se realizaban con patrones en los que se empleaban hasta 100.000 cuentas de colores, formando dibujos de distintos tipos.


Las damas lucían sus bolsos bordados con las mejores galas. Esos bolsos podían ser de piel, tela bordada o de metal, pero siempre la mujer y su bolso.(Museo del Bolso). 


Los motivos geométricos con bordados florales. Los bolsos se hacen patentes en las manos de la mujer.

martes, 10 de julio de 2018

En la Historia del Bolso: Las limosneras

*Sigue nuestra historia del bolso a través de las épocas más importantes de la cultura y la moda.


Las limosneras son unos bolsos que aparecen a finales del siglo XVIII y principios del XIX y que tienen cierta similitud con las retículas, pero en este caso se trata de bolsas con una abertura en la parte superior, que podía estar cerrada con cordón o no, y que se asemejaban a aquellas bolsas empleadas ya desde el Medievo en los templos católicos, para recoger las limosnas para el culto o los pobres. Estas limosneras se hacían en diversos tipos de paños, desde terciopelos hasta sedas, muchas veces con abundantes bordados; fueron inmortalizadas en la corte de Napoleón.

La limosnera se empleó en las iglesias desde la edad media, mas tarde aparecen las faldas ajustadas al cuerpo, en la revolución francesa; las señoras de la época empleaban unas bolsas en las que guardaban sus objetos más imprescindibles, estas sacas tenían un gran parecido con las limosneras eclesiales y por ello recibieron el mismo nombre.


Las imágenes:
* Limosnera empleada en las Iglesias para recolectar las limosnas. Hecha en seda de color verde estampada con una cruz bordada en el centro y rematada por un hilo de oro. Lleva un aro metálico en el que se ha pasado, con cordoncillo, la embocadura de la limosnera y por donde se introducen las limosnas; el aro metálico está sujeto a sendos asideros de madera con los que los fieles pasaban dicha limosnera de mano en mano(Museo del Bolso).
* En algunos oleos se representa figuras de santos entregando limosnas.
* Un tipo de limosneras se utilizaba por las niñas cuando tomaban la primera comunión. Estaban realizadas en seda y sobre una cara se bordaba un monograma con las letras SC (en este caso) que remataba una corona. En la otra cara había pintadas unas margaritas con una rama. La limosnera se cierra con una cinta de seda sujeta por cuatro anillos de hueso. La embocadura del bolso va reatada con un hilo fino de oro (museo del Bolso).
* Limosnera bordada con microcristales de varios colores, formando adornos florales, especialmente rosas. Embocadura formada por puntilla hecha con punto de ganchillo y cinta de cierre. Borlón en la parte inferior(Museo del Bolso).
* Limosnera hecha en satén negro y con forro satén rosa. Presenta un bordado hecho a mano en la parte baja en ambas caras, multicolor y con motivos florales. Cordón trenzado de cierre(Museo del Bolso).

viernes, 29 de junio de 2018

El bolso en la época Contemporánea (segunda y última parte).

* La historia del bolso en nuestro blog.


                                 No hay texto alternativo automático disponible.

 Monedero metálico de malla, plata alemana, con flecoen la parte inferior; marco o bastidor cuadrado grabado(Museo del Bolso).

La Revolución Francesa impuso la sobriedad en la forma de vida de la sociedad francesa primero y europea, más tarde; las cinturas por debajo del talle de las damas ceñían el vestido al cuerpo y los bolsos, que hasta entonces se habían mantenido ocultos, tenían que exteriorizarse y, al principio, se trataba de simples bolsitos hechos con lino o tejido de cualquier tipo, incluso de lana, pero poco a poco se fue sofisticando el uso del bolso y adquiriendo nuevas formas y estilos.

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  Bolso hecho e piel con original boquilla o bastidor con apertura en exágono. Cierre con émbolo de presión(Museo del Bolso).
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Bolso bordado con microcristales de varios colores y predominio del azul, con fleco, formando dibujos florales. Bastidor cuadrado de baquelita. Interior forrado en tejido gris con bolsillo. Espejo de cortesía forrado en tejido azul(Museo del Bolso)
Hacia mediados del siglo XIX el uso del bolso de piel se generaliza, combinado con otros tipo monedero de elegantes formas, con empleo de metales nobles, generalmente plata y bordados muy complejos con microcristales y micrometales, formando múltiples dibujos y colores.

La imagen puede contener: personas de pie
 Monedero metálico esmaltado en tonos marrones y crema formando rombos o figuras geométricas(Museo del Bolso)

Desde el siglo XIII en Venecia se ha perfeccionado el arte del vidrio y la fabricación de cuentas de cristal de colores de tamaño muy pequeño con una perfección de líneas y transparencias. Se emplean también esas cuentas de acero cortado de pequeñas dimensiones que, en ocasiones, se fabrican en oro y plata de gran pureza. A diferencia de los cristales, el acero dan un mayor peso al bolso, de ahí que los bolsos bordados con micrometales de acero se realizasen en pequeñas dimensiones o combinados con microcristales.

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Bolso hecho con microcristales y micrometales en varios tonos, el cuerpo central en plata gris, y los adornos están en zafiro, oro, verde esmeralda, bronce y amatista, con una bella composición que representa un dragón alado en la parte central. Gran bastidor bañado en oro(Museo del Bolso)
 
La apuesta por el bolso en la mujer, hace que se esté convirtiendo en una prenda de indudable belleza que empieza a pueden ser una joya, con boquillas labradas que llegan a convertirse en obras de orfebrería con engarces, en forma de cisnes u otras aves exóticas. 

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 Bolso hecho de malla metálica, tipo estrellas, con una gran bastidor de plata labrada. El cuerpo de malla acaba en la parte inferior con cinco colgantes metálicos con forma de abeja con las alas cerrada(Museo del Bolso)

También se emplean para la fabricación de cuentas, la experiencia de los artesanos checos que emplean el célebre vidrio de Bohemia para hacer unos pequeños cristales que servirán para bordar los bolsos más lujosos de las damas europeas, aunque de mayor tamaño que los realizados por los venecianos siglos atrás.

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  Enganches de cadenas en forma de aves en boquillas de plata(Museo del Bolso)
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  Muestras de remates de bastidor con engarces para la cadena en forma de aves(Museo del Bolso)

El bolso en el periodo histórico de la Edad Contemporánea (primera parte)

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El inicio de la Edad Contemporánea que viene marcado por la Revolución Francesa, obligadas por las modas, las damas muestran más su figura al llevar vestidos ceñidos al cuerpo y es ahí en ese periodo, donde el bolso ya se deja ver de forma genérica en las mujeres y con ello inicia una escalada de formas y dimensiones para adecuarse a la moda y a las costumbres de ese periodo de la historia que arranca en el año 1789.

 Bolso limosnera con microcristales en varios colores formando adornos florales. Borla en la parte inferior y cordón para cierre en la parte superior(Museo del Bolso).

Los vestidos ampulosos estaban muy próximos a su desaparición y con ello los pequeños bolsos, que hasta entonces permanecían fuera de la vista, comenzarían a llevarse en la mano de esas mismas damas.

Pequeños bolsos para portar objetos o las llaves, además de polveras y lápices de labios, se colocaban entre los pliegues de las faldas.

Los bolsos, muchas veces, hacían juego con los tejidos del ropaje de las damas.

Tras la Revolución Francesa, los primeros bolsos que aparecen recibe el nombre de “retículas” que venía del latín retículum (que describimos cuando hablamos del bolso en la antigua Roma), era como un bolsillo exterior al que se le había puesto un cordón para cerrarlo y las damas lo llevaban en la mano; una aparición de la estética femenina totalmente nueva, algo así como que una parte de la ropa interior, se había colocado a la vista de todos.

En forma de zurrón (llamado antiguamente bolso de pera o retícula), hecho en terciopelo verde. Con dos bolsillos exteriores ribeteados de cuero negro, un bolsillo más profundo que el otro(Museo del Bolso).
 
Pero las burlas y comentarios se acallarían pronto al ir ganando adeptas y convertirse ya a principios de 1800 como una prenda totalmente usual e imprescindible.

La sencillez de las nuevas líneas de moda, llegan al bolso que emplea tejidos y boquillas menos llamativas y suntuosas.
 Bolso monedero tipo “media” hecho con fino ganchillo sobre negro formando grecas de varios colores, ocres, verde, crema. La embocadura se soporta con dos barras de acero que terminan en sendas bolas también de acero, con un cierre formado por un aro de acero. En la parte inferior del bolso cuelga una bola de acero similar a las de la embocadura.(Museo del Bolso).

martes, 19 de junio de 2018

El final de la Edad Moderna


La litografía a color aparece hacia final del siglo XVIII y aunque las primeras estampas se produjeron en Inglaterra, es el Alemania donde se depurarían las técnicas a principios del siglo XIX. Las primeras litografías son dedicadas especialmente a obras de autores conocidos, grandes batallas y más adelante a recrear escenas costumbristas. La litografía llega a convertirse en símbolo y bandera del lenguaje del romanticismo. El bolso no puede ser una excepción y aparecen bolsos con litografías a color y escenas románticas.
 

  
Bolso hecho en piel con los frentes en tejido; con cierre metálico de presión e incrustados pequeños brillantes; bastidor metálico dorado. Forro en piel  color rojo con bolsillo. Correa trenzada color oro con agarres laterales metálicos a juego con cierre y pequeños brillantes. Escenas bucólicas del siglo XVIII en el frente de un bolso de piel (Museo del Bolso)

Las mujeres llevaban traje sin cola, o con ella de una pieza, con ancho de vuelo. Falda en verdugados con dos o tres faldetas sobrepuestas. Corpiño ajustado. Jubón liso de brocado. Guardainfante o corpiño. Hombros rellenos, manga de saco. Cinturón ajustado. Gorgueras transparentes y encañonadas.
Este terminó con el estilo de vestuario conocido desde el siglo XVIII.
Época muy influenciada por la ideología política, convirtió la ropa en algo sencillo y practico. El hombre transformó su indumentaria en una chaqueta de cuello alto, capa corta, pantalones estrechos y botas, precursor del traje moderno. La moda era dictada en Inglaterra poniendo énfasis en la corte, la línea y calidad de la tela.
Cabe destacar, que las autoridades dictaban decreto que obligaban a llevar determinado estilo, de manera que todos de alguna forma uniformada.
Las mujeres ajustaron el vestido, de línea recta, bajo el busto y los hombros.
El bolso se convierte en un elemento imprescindible para guardar todo tipo de objetos, incluidos el rape o las pinturas a las que tan aficionados son los nobles de la época.

                           
Bolso limosnera hecha en terciopelo granate con adornos y cintas de terciopelo morado. Fruncido para cierre. Acompaña al bolso una almohadilla del mismo tejido con un escudo en dorado(Museo del Bolso).

Las damas usan vestidos escotados y ajustados a su figura, es obvio que no pueden esconder nada bajo sus vestidos y aparecen esos bolsos o retículas que más adelante se llamarían limosneras que, en algunos casos, son muy amplias y en su interior y a juego hay incluso almohadillas al tono para apoyarse en ellas.
En la primera parte del siglo XX la industria de los productos de belleza para la mujer, recobra un mayor brío y los bolsos son el secreter ideal para guardar todos esos elementos de maquillaje que las damas empieza a emplear de forma masiva y a los que no pueden escapar fácilmente; la nueva era de las artes cinematográficas, difunden los rostros de las actrices perfectamente maquilladas y los periódicos y revistas de la época anuncias los diferentes productos de cosmética; ya el bolso tenía que resolver un problema de espacio para contener, espejos, lápiz de labios, coloretes, esponjas, lápices etc. se idearon unas cajitas para que contuviesen todo ellos y otras veces se fabricaron especie de neceseres con los departamentos para este tipo de maquillajes, además de cortaúñas, limas y demás. Los bolsos disponían además de unas bolsas interiores para recibir estos cosméticos y los monederos se sujetaban al bolso interiormente con una cadenillas (en algunos casos hechas de oro), para tener fácil acceso a las monedas ante tanta variedad de objetos dentro del bolso.
El bolso con espejo incorporado y exterior, formando parte del tipo limosnera con bordados de microcristales o finas sedas, es lo que impone la moda; las señoras llevan sus pequeños bolsos con lo que precisa para realizar retoques en sus maquillaje y el bolso se prepara con un pequeño espejo en la parte posterior o en la zona de la embocadura.


Bolso limosnera hecha en tejido tornasolado en tonos malva con un espejo en la base forrado por un galón dorado, con malla de hilo dorado superpuesto y jalonado por ribete de florecillas rosas y verdes. Cordón dorado para cierre. Forrado en seda verde. Asa hecha con flores de tela en tonos malva y rosa(Museo del Bolso)

 Bolso hecho en raso negro con borlón en la parte inferior confeccionado con microcristales azul y rosa. Bastidor hecho en carey con espejo de cortesía incorporado, lleva varias inscripciones ilegibles. Interior forrado con tejido color amarillo. Cadena de carey(Museo del Bolso)  

El discreto espejo oculto en el cierre o tapa del bolso, utilizando carey, lucita o baquelita.

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(Prohibida la reproducción parcial o total sin permiso del autor).

miércoles, 30 de mayo de 2018

Edad Moderna. Siglo XVII

                            
  Limosnera hecha en seda azul y blanca y bordado a mano iniciales. Puntilla alrededor que frunce en la zona superior para cerrarlo. Se presenta en la caja y el envoltorio original de la época. Caja decorada con motivos de la naturaleza (Museo del Bolso)

Desde mediados del siglo XVII, tanto en hombres como en mujeres, se impone la necesidad de transportar pequeños documentos y se populariza un tipo de cartera tipo sobre, llamada Pochette, que llegó a estar hecho con aplicaciones de bordados en hilo de oro, esmaltes e incluso piedras preciosas, rivalizando en belleza y riqueza.
Cartera de mano con cierre de solapa hecha en tejido de color crema con preciosos bordados florales hechos a mano, rematados con hilo de oro. Forrado en tejido color rosa (Museo del Bolso)

El vestuario femenino se caracterizo por el escote cuadrado, los bordados de oro y plata. También usaban trajes de embudo de larga cola, talle alto bajo los senos y mangas largas y ajustadas, acuchilladas o rasgadas por la parte superior. Hacia finales del periodo se exageran con postizos las caderas apuntando los miriñaques (prenda interior femenina de tela rígida o muy almidonada armada con aros, que daba vuelo a las faldas).
Cartera de mano con solapa hecha en tejido grecado color teja y ricos bordados con hilos de oro y plata. Interior forrado en tejido azul (Museo del Bolso)
 
Cinturones altos anchos, jubones escotados y amplias hopalandas de cuello cerrado. Tocados algo extravagantes en forma de corazón, mariposa, etc.
                                       Las ampulosas faldas con miriñaque y bolso al tono
                      
Cabello partido en raya y recogido sobre la nuca. Escofiones rellenos de diversas formas, bifurcados en dos o tres partes. Cucuruchos con una visera frontal y velo o cofia que caía hasta tocar casi el suelo.
Las damas lucían bolsos de diferentes tamaños y se tocaban la cabeza con sofisticados sombreros

Limosnera hecha en tejido de satén negro con forro acanalado y un bolsillo. El bordado está hecho con microcristales en colores rojo, negro, amarillo y rosa, formando un adorno floral. Presenta dos asas de tejido para llevar (Museo del Bolso)

domingo, 27 de mayo de 2018

El Bolso en la Edad Moderna

 * Confeccionado en cartón endurecido y forrado de terciopelo y piel, con adornos metálicos. Interior forrado de seda . Asas de piel. (Museo del Bolso).

(Sigue en nuestro blog la Historia del Bolso)

La Edad Moderna marca un antes y un después, también en el empleo del bolso como complemento al vestido; sería el periodo en que triunfan los valores de la modernidad (el progreso, la comunicación, la razón) frente al periodo anterior, la Edad Media, que el tópico identifica con una  Edad Oscura o paréntesis de atraso, aislamiento y oscurantismo.

Los imperios de occidente (Británico; Español; Portugués; Francés, entre otros) marcados por las monarquías absolutas, emplean prendas que dan un vuelco a la forma de vestir conocida hasta entonces.

En el siglo XV, los vestidos masculinos se cortaron y las calzas se alargaron. Comenzaron a llevar una toga, que se modifico hasta convertirse en una especie de corpiño abierto a los costados. Más tarde, se transformó en una casaca abierta por delante. La ropa, de vivos colores, se combinaban con pieles.

               
En un magnífico oleo de pintor desconocido en el que aparece la familia del rey de Inglaterra Enrique VIII con su tercera esposa Juana Seymour y el hijo de ambos, el príncipe Eduardo, además de sus hijas María e Isabel, hay un personaje a la izquierda del cuadro, probablemente un bufón de la corte, que lleva prendido al cinto un tipo de bolso muy común de la época.
 
Las mujeres llevaban el monedero colgado de una cadena, cinta o correa y un gancho llamado chatelain, del que pendían varias cadenillas y de las que se colgaban diversos utensilios como llaves, tijeras, navajas o cuchillos, materiales para costura y otros. Este instrumento que apareció por primera vez en el siglo XVIII, se convirtió en una moda en el siglo siguiente y llegó hasta principios del siglo XX, en que se impuso el bolso de mano.