viernes, 3 de febrero de 2012

El bolso en la Prehistoria (I)

* Bajo la etiqueta de Historia del Bolso, iniciamos una serie de trabajos sobre la Historia del Bolso a lo largo de la historia de la humanidad, que iremos fragmentando en capítulos referidos a las diferentes culturas, pueblos y épocas, con el bolso como protagonista.

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Los orígenes

El comienzo del uso del bolso debemos deducirlo de la misma forma como se dedujo el principio del calzado, por ejemplo; el bolso, que hoy es un complemento indispensable para la mujer y sumamente importante en la evolución de la moda, debió tener unos orígenes mucho más vulgares.



Se supone que la antigüedad del bolso puede ser paralela a la de la propia humanidad, es decir, a la aparición del hombre como ser racional.



El bolso como elemento necesario 

Desde épocas prehistóricas, el ser humano tuvo necesidad de transportar pequeños utensilios que le eran habituales para sus necesidades básicas, tales como la caza o la alimentación.

¿Que era un bolso para los primeros pobladores?

Para guardar esos instrumentos de silex o piedra primero y metal después, empleó bolsas hechas con hojas de árboles o pieles de animales que atadas o sujetas a un palo, las transportaría de un lugar a otro, eso era un bolso.

Sin vestigios

No se conserva en ningún lugar ese tipo de bolsos o bolsa que nos confirmen esa existencia y es un hecho curioso, ya que se han hallado calzados con antigüedades de más de 10.000 años, siendo esto del calzado un elemento menos dado a su conservación, ya que un calzado muy usado se rompe y un zapato roto se deshecha, mientras que los bolsos suelen conservarse mucho más en el tiempo, dado su menor desgaste y también el uso al que se le destinó.

El bolso como contenedor

 El bolso como contenedor debió tener en la prehistoria un valor muy puntual y su confección no pasó de un trozo de piel sujeto o cerrado con otra cinta del mismo material o incluso de origen vegetal. 

"El corredor Levantino"


Según las investigaciones arqueológicas, está fundamentado que los primeros pobladores partieron del continente africano y se adentraron en Europa, en busca de caza y sobretodo de animales de gran tamaño, según los expertos a través del corredor llamado “Levantino”, los nómadas se distribuyeron, tras cruzar el Mediterráneo, en Europa Occidental y Europa Central, para desde allí llegar a otros Continentes; podemos figurarnos el trasporte de sus medios básicos como se haría y las dificultades que entrañaría, de ahí que los pequeños contenedores como bolsas (morrales) fuese una necesidad.

El Paleolítico Superior



Los primeros restos de ropas que han llegado hasta nosotros, datan del Paleolítico Superior 30.000 a 9.000 años a.C., lo que no quiere decir que con anterioridad no existiese algún tipo de cubrimiento para el ser humano, somos partidarios de que desde que el hombre racional existe sobre la tierra debió cubrirse y también debió emplear algún tipo de contenedor o bolso; pero ya que los vestigios no llegan más allá, también es lógico que pensemos en la utilización del bolso desde esos mismo años; incluso de esos tiempos se conservan fibras vegetales retorcidas que se emplearían para unir piezas de piel o de tejido entre sí.

Los hallazgos encontrados son interesantes indicios



En algunos yacimientos de Europa Central y Oriental, es el caso de Alemania, Francia o Rusia, se han encontrado estatuillas que pertenecen al Paleolítico, año 20.000 a.C. y que presentan algún tipo de tocado en la cabeza, hecho de fibras vegetales (tal es el caso de la Venus de Lespugue o la Dama de la Capucha hallada en la zona de Las Landas) esas mismas fibras servirían para confeccionar bolsas.

Las pinturas rupestres



 Pinturas que muestran cinturones por debajo de los pechos en mujeres que sujetarían pequeñas faldas; también en España, las pinturas rupestres de algunas cuevas en la provincia de Albacete, Valencia o Teruel, por ejemplo, aparecen lo que sería una especie de faldas en las mujeres.

 Ante estos datos en los que no encontramos referencias al bolso, cabría poner un interrogante sobre su uso, pero es lógico que si las mujeres fueron capaces ya en esa época cubrirse con un casquete de fibra,  faldas ¿Cómo no iban a existir contenedores para portar objetos?. La deducción es obvia y por eso estamos convencidos de que el bolso como simple contenedor, acompañó al hombre y la mujer desde siempre.

La aparición de la aguja de coser



Para confeccionar y atar las pieles se requería una aguja que las perforase y la invención de la aguja de piedra o hueso con ojo, vino a solucionar una cuestión de mayor importancia como era preparar ropas para cubrirse y bolsas para transportar objetos.

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