sábado, 28 de mayo de 2011

Mucho más que un simple bolso.....

El bolso, ¡mucho más que un accesorio!


Un verdadero reflejo de quiénes somos, nuestro bolso fetiche revela nuestros deseos y peculiaridades. Jean Claude Kaufmann, sociólogo reputado por escanear los objetos cotidianos más comunes, que no anodinos, tiene mucho qué decir de nuestros bolsos. Cómplice, relacional, trofeo,… sus funciones nos definen.







© ThinkstockEl maxi bolso se llena hasta los topes, el Kelly acentúa nuestro estilo, la cartera y la baguette, definen nuestra imagen y nuestra intimidad. Nuestro bolso favorito es mucho más que un accesorio. ¡Es esencial!



Las marcas de moda le confían el estilismo a las estrellas. En el restaurante lo colgamos del respaldo de la silla o lo mantenemos sobre la falda discretamente cubierto por el mantel, cuando no por una servilleta, para no mancharlo. Le confiamos nuestros secretos y lo cambiamos a menudo. Hasta somos capaces de gastarnos los ahorros en el último modelo de la temporada.



Una verdadera extensión del yo, "el bolso ayuda a afrontar los eventos de la vida y se convierte en el protector de nuestras memorias más íntimas", afirma el sociólogo francés Jean Claude Kauffmann.



El bolso cómplice

Este bolso tiene un lugar asignado: el hombro, de donde no se mueve pase lo que pase. Sus tesoros son accesibles con un solo movimiento de la mano, se lleva y se deja con facilidad. El bolso cómplice es discreto, su mayor ambición es ser un compañero fiel y dócil y "hacer la vida más llevadera", explica Kauffmann.



En este bolso se reúnen objetos con usos bien definidas. Están los funcionales, como la cartera y las llaves; los espontáneos, como una hoja con formas artísticas recogida en el parque o un regalo de nuestra pareja; y otros que entran en la categoría del bienestar, como los guantes en invierno o las gafas de sol en verano o la indispensable botella de agua. El sociólogo precisa: "Se trata de objetos relacionados con situaciones futuras y que añaden confort".





El bolso con intimidades y secretos revela una personalidad discreta. Su presencia puede señalar una cierta fragilidad, por eso lo llenamos con objetos "por las dudas", como pañuelos, aspirinas, imperdibles… todo aquello que nos dé paz mental y nos haga sentir "siempre listas".



El bolso relacional

Dedicado a sí misma y a los demás, este bolso es por naturaleza voluminoso. Una especie de cofre de tesoros nómadas. A menudo grande y pesado, se llena de objetos que podrían servir de ayuda a quienes nos rodean: Pastillas para la garganta cuando hace frío, agua en espray para los días de calor, pañuelos de papel, bolígrafos, libretas,… O incluso objetos incongruentes como un sacacorchos, no sea que alguien organice un picnic a último momento y no haya forma de descorchar el vino… Este bolso no es privado, otros tienen acceso a él y hasta puede ser de uso común con la pareja. (Que prefiere no llenar sus bolsillos y recurre a este bolso solidario para meter sus llaves, sus gafas).



El bolso sociable y solidario habla de una personalidad generosa y atenta a las necesidades de los otros, incluso a veces más a que a las propias. Percibida como una persona de recursos, esta mujer juega un papel relacional importante en su familia y entre sus amigos.



El bolso colección

¡Bolsos y más bolsos para ser feliz! Pocas son las mujeres que poseen sólo uno. Sin embargo mientras unas se conforman con un bolso de temporada, uno para el invierno y otro para el verano, otras los coleccionan. Hay tribus mono bolso y hay tribus poli bolso. En verano, aparecen los bolsos de lona, coloridos, cestas, y que rivalizan por atención en las terrazas. Los de cuero se reservan para el invierno y los mini bolsos para las noches elegantes.



Este bolso se luce como una distinción social y un objeto de afirmación de sí misma. Subraya un estilo y exhibe una marca. Señala una tendencia a epatar en la que prima la imagen personal.

Las mujeres polibolsos son organizadoras y lógicas por naturaleza, ya que necesitan jerarquizar su colección y decidir cómo combinarlos con diferentes prendas. Además, se impone la necesidad de transferir los contenidos de un bolso a otro y de decidir en cada caso qué hace falta y qué no.



El bolso bazar

Un bolso, por lo general, está desordenado. Metemos y sacamos cosas a lo largo del día y no siempre de una forma organizada. Que si las llaves, que si el dinero y el móvil, que si el pintalabios… A un bolso con semejante trajín no se le puede pedir organización, nos recuerda el sociólogo. ¡Claro que hay una diferencia entre llevar a cuestas un mini bazar o la casa a cuestas!



Los lazos entre nuestro bolso fetiche y nuestra personalidad son más complejos de lo que parecen. A menudo este tipo de bolso puede revelar un temperamento bohemio, pero también "puede servir para compensar", según Kaufmann. En una sociedad donde el control y el dominio ocupan un lugar predominante, llevar el bolso patas arriba es una forma de aflojar las riendas.


bienestar.doctissimo.es
C. Maillard



Publicado el 24/05/2011

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