martes, 24 de agosto de 2010

Un nuevo aporte a la Historia del Bolso


El primer bolso probablemente fue un puñado de pieles atadas a un palo, un receptáculo provisional para alimentos y yezca. A partir de esos humildes orígenes, el bolso ha prosperado en todo tipo de formas, colores y materiales imaginables. El más antiguo de este libro, una bolsa del siglo V procedente de Escitia, se llevaba colgando en la cintura. Desde el Coliseo Romano hasta las cruzadas, la bolsa monedero cerrada por un cordón fue la más utilizada tanto por hombre como por mujeres.


La innovación de un armazón metálico aumento el tamaño y el volumen de la bolsa, pero seguía llevándose en la cintura o de las caderas y quedaban muy elegante sobre los ornamentales corsés que llevaron las mujeres de los siglos XIII al XV. En la Edad Media los bolsos eran andróginos y solo se distinguían por pequeñas variaciones ornamentales o de contenido peculiar para cada sexo.

El culto por el diminuto y adornado bolso para la dama con estilo empezó con la limosnera, un vistoso monedero para llamar la atención hacía los despliegues públicos de generosidad…
Se desconoce con exactitud desde cuando existen los bolsos ya que no se han conservado referencias históricas que reflejen con veracidad la fecha de su creación. Sin embargo, se puede afirmar que ya en la prehistoria se usaban instrumentos similares. Todo ello se deduce de algunas pinturas rupestres halladas en las que se aprecia dibujos de figuras femeninas portando objetos parecidos a bolsas. Según se cree, es posible que el hombre nómada hubiese desarrollado el bolso para poder transportar el alimento que cazaba o recolectaba durante sus desplazamientos; usando para ello la piel de los animales que consumía.

Desde entonces, el bolso se convirtió en un elemento importante para la vida cotidiana por su gran utilidad. Así, en la Biblia lo podemos encontrar citado en el Libro de Isaías capítulo 3:18 (aproximadamente del año 750 a. C.) que dice:

En aquel día el Señor quitará los adornos de los tobillos, las diademas, las lunetas, los aretes, los brazaletes, los velos, los adornos de la cabeza, los adornos de los pies, las cintas, los frascos de perfume, los amuletos, los anillos, las joyas de la nariz, las ropas festivas, los mantos, los pañuelos, los bolsos, los espejos, la ropa íntima, los turbantes y las mantillas.

Las alforjas están íntimamente relacionadas con los bolsos ya que aquéllas son las antecesoras de éstas. Las alforjas se diferencian en que eran unos sacos de tela cortos y anchos y con forma cuadrada que eran usados para transportar cerámica, alimentos.....
 
*Publicado por Laura Patricia Eyheramonho

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